Las manifestaciones, paralizaciones y bloqueos de vías generan un impacto directo en la economía nacional, afectando principalmente a trabajadores independientes y pequeños comerciantes que dependen de sus ingresos diarios, advirtió Tito Alarcón, líder gremial y empresario del sector turístico en Cusco. En ese contexto, exhortó a priorizar el diálogo para resolver los conflictos sociales sin perjudicar el derecho al trabajo de la población.
"Los primeros que se perjudican son los vendedores, pequeños emprendedores, taxistas y gente humilde que tiene que salir a trabajar todos los días para llevar un sol a su casa. Ese día perdido ya no lo recuperan", afirmó Alarcón.
El dirigente reconoció que la protesta es un derecho constitucional; sin embargo, sostuvo que este no debe afectar a terceros mediante el bloqueo de carreteras o la paralización de actividades. En su opinión, este tipo de acciones termina perjudicando el desarrollo económico del país.
Asimismo, indicó que el Perú necesita fortalecer una cultura del diálogo para evitar que los conflictos escalen y afecten la actividad económica. Consideró que la negociación y la búsqueda de consensos deben prevalecer sobre las medidas de fuerza.
"Si yo quiero protestar, lo tengo que hacer porque es un derecho legítimo, pero no puedo cortar el derecho de otros bloqueando una calle o una avenida (...); lo que nunca hemos aprendido como peruanos es saber negociar y buscar soluciones", enfatizó.
Atribuyó parte de la conflictividad social a la falta de formación cívica y al alto nivel de polarización política. En ese sentido, planteó reforzar la educación en valores y promover el diálogo desde las instituciones educativas para formar ciudadanos capaces de resolver sus diferencias mediante el consenso.
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