Aunque Perú ha retomado el crecimiento económico, la reducción de la pobreza sigue siendo limitada y permanece cinco puntos porcentuales por encima de los niveles previos a la pandemia. Para diversos especialistas, uno de los principales desafíos de la pobreza es que ha cambiado de características y hoy se concentra principalmente en zonas urbanas, lo que exige nuevas respuestas por parte del Estado.
La investigadora del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y exministra de Desarrollo e Inclusión Social, Carolina Trivelli, indicó que las estrategias aplicadas actualmente no responden a esta nueva realidad. “Seguimos haciendo lo mismo que hacíamos en el 2014 y la pobreza es otra. (...) Estamos teniendo un problema distinto que atacamos con las mismas herramientas con las que atacamos otro problema”, afirmó.
Según explicó, esta situación se refleja en la falta de atención a necesidades urgentes en las ciudades, como la seguridad alimentaria y el acceso a capital de trabajo para familias que perdieron sus medios de sustento durante las recientes crisis.
La exministra advirtió, además, la pérdida de enfoque en las políticas orientadas a reducir la pobreza. “¿Cómo es posible que, siendo el ejemplo de cómo enfrentar el desafío de la reducción de pobreza con programas sociales, institucionalidad, política pública, infraestructura e inversión para mejorar la calidad de los servicios, eso lo hayamos perdido?”, cuestionó. “Hemos perdido la pertinencia de las políticas públicas”, sentenció.
Trivelli también señaló que la asistencia social, por sí sola, no puede generar cambios sostenibles si no está acompañada por políticas públicas eficaces y una mayor articulación entre sectores. “Nos conformamos con que el programa siga funcionando (...) como también ha pasado en salud y educación. El servicio sigue ofreciéndose, pero cada vez con peores condiciones y peores resultados. (...) Si las más altas autoridades no se compran el problema como parte de sus prioridades, el aparato no se mueve”, sostuvo.
Para la investigadora, revertir esta situación requiere que la lucha contra la pobreza vuelva a ocupar un lugar prioritario en la agenda pública y que las políticas se adapten a las nuevas condiciones de una población cada vez más urbana.
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