Ayacucho escaló del puesto 17 al 15 en el Índice de Competitividad Regional (Incore) 2026, elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), lo que la posiciona entre las regiones con mayor avance junto con Puno y Madre de Dios. Este resultado respondió a mejoras en los pilares Laboral, Infraestructura y Entorno Económico, pese a registrar un retroceso en el pilar Salud. En el ámbito laboral, la región subió de la posición 17 a la 12 impulsada por el incremento de la fuerza laboral con educación superior completa de 12.3% a 19.7%. "El porcentaje de trabajadores ocupados en empresas grandes aumentó de 8.7% a 12.7%, con lo que la región dejó el último lugar", destacó el IPE sobre el avance en el pilar Entorno Económico, en el que Ayacucho pasó del puesto 20 al 17.
En el pilar Infraestructura, la región escaló del décimo al séptimo lugar. El acceso a agua con nivel adecuado de cloro residual creció de 30.8% a 41.2%, mientras que la tarifa eléctrica promedio para hogares y pequeños comercios cayó un 7.7%, registrando la sexta mayor reducción del país. Sin embargo, la región cayó de la posición 13 a la 15 en el pilar Salud, afectada por el alza de la tasa de embarazo adolescente de 8.4% a 10.7% en mujeres de 15 a 19 años, nivel superior al promedio nacional de 7.4%. A esto se sumó la reducción en la disponibilidad de médicos en el sector público de 10.3 a 9.9 por cada 10 mil habitantes. "Si bien la prevalencia de anemia infantil disminuyó del 45.7% al 44.1% de niños entre 6 y 35 meses, la región continúa registrando la cuarta tasa más alta del país", detalló el informe del IPE.
Por otro lado, la región mantuvo sus posiciones en Educación (puesto 10) e Instituciones (puesto 24). En el pilar Institucional, Ayacucho figura como la tercera región con mayor atomización en sus proyectos de inversión pública y la séptima con mayor victimización por hechos delictivos, afectando al 27% de la población urbana de 15 años a más. Para sostener su avance competitivo, el IPE recomendó priorizar el fortalecimiento del sistema de salud mediante la Educación Sexual Integral (ESI), ampliar la atención preventiva frente a la anemia y mejorar la calidad de la inversión pública impulsando la participación del sector privado.
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