La desconfianza en las instituciones públicas sigue en niveles altos y refleja una creciente distancia entre el Estado y la ciudadanía. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 83 % de los peruanos no se siente representado por ninguna autoridad, mientras que la desconfianza en el Congreso alcanza el 92.4 %. Este escenario debilita la legitimidad de las decisiones públicas y evidencia la urgencia de mejorar los canales de participación.
En este contexto, especialistas señalan que la participación ciudadana es clave, porque permite recoger información local y anticipar conflictos. “La participación ciudadana debe entenderse como una inversión institucional y no como un simple trámite. En un contexto donde la opinión pública asocia sostenibilidad, control estatal y transparencia con legitimidad económica, fortalecer estos mecanismos ayuda a reducir los riesgos, a optimizar la toma de decisiones y a aumentar la confianza”, indicó José Luis Bonifaz, profesor principal del Departamento Académico de Economía de la Universidad del Pacífico, quien agregó que estos procesos deben dejar de ser acciones aisladas y convertirse en prácticas continuas dentro de las instituciones.
Sin embargo, persisten limitaciones que dificultan una participación informada. La información técnica suele ser compleja y no siempre se comunica de forma clara. “Los documentos técnicos suelen ser complejos y no siempre se comunican de manera accesible, lo que limita la participación informada y promueve percepciones de ‘participación simbólica’”, explicó Bonifaz. Frente a ello, la Asociación Internacional para la Participación Pública (IAP2) Latinoamérica recomienda usar lenguaje sencillo y formatos accesibles.
La IAP2 Latinoamérica también enfatiza que la participación debe integrarse desde el inicio de los procesos y no solo en etapas finales. “La participación no es el último vagón. Se integra desde el primer momento del proceso legislativo o de decisión”, señaló la organización. Además, advierte que es clave informar qué ocurre con los aportes ciudadanos: “Las personas necesitan saber qué ocurrió con sus contribuciones”, ya que explicar su uso fortalece la confianza y ayuda a cerrar la brecha entre el Estado y la ciudadanía.
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