Arequipa concentró el 30% de la producción nacional de alcachofa en 2025 y, especialmente a través de la provincia de Caylloma, se consolida como uno de los principales polos agrícolas del país para un cultivo con creciente demanda en los mercados internacionales y potencial para impulsar la agroexportación peruana.
“La alcachofa es un producto con alta demanda en mercados como Estados Unidos y Europa, donde se consume tanto fresca como procesada en conservas, congelados y encurtidos. En un contexto global de mayor consumo de alimentos saludables, su alto contenido de fibra, antioxidantes y vitaminas fortalece el posicionamiento del Perú como proveedor agroexportador y abre mayores oportunidades para atraer inversión”, explicó Patricio Lewis, investigador de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Solo entre enero y diciembre de 2025, el Perú exportó 46 mil toneladas de alcachofa, un 5% más que en 2024, y alcanzó ventas por más de 126 millones de dólares, de acuerdo con PromPerú. Estados Unidos, España, Alemania y Francia estuvieron entre los principales destinos. En este crecimiento, Arequipa destacó junto con La Libertad y Lima como una de las regiones que más contribuyó a llevar la alcachofa peruana a mercados internacionales.
De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), la alcachofa se ha convertido en una importante oportunidad de inversión para el agro peruano por su potencial exportador. Además, detrás de este cultivo no solo hay trabajo en el campo: su producción también impulsa actividades de manufactura que generan empleo y movimiento económico.
Un cultivo que mueve la economía regional
El cultivo de alcachofa requiere una cadena productiva amplia que va desde la siembra y cosecha hasta el procesamiento industrial y la distribución. Detrás de este producto existe un proceso que incluye la recolección, almacenamiento, transformación y comercialización antes de llegar al consumidor final. Es así que hay empresas que desarrollan productos con valor agregado como conservas de mini alcachofas, corazones de alcachofa envasados, chips y presentaciones al vapor.
“Cuando una empresa o un productor decide invertir, no solo mueve dinero: también genera trabajo en el campo, transporte, comercio, procesamiento y servicios. Por eso, en regiones agrícolas, cada nueva inversión puede convertirse en una oportunidad para dinamizar la economía local y crear ingresos para más familias.”, explicó.
El Instituto Nacional de Calidad (Inacal) precisa que las alcachofas constituyen un cultivo estratégico para la agroindustria peruana, especialmente en regiones como Arequipa, Ica y La Libertad, que concentran más del 88% de la producción nacional. Asimismo, se deben mantener iniciativas para elevar los estándares de calidad y fortalecer la producción destinada a la exportación, incluyendo controles fitosanitarios y manejo libre de plagas.
“La alcachofa forma parte de una actividad económica que involucra empleo, comercio y servicios vinculados a su producción y distribución. Por ello, este cultivo representa una oportunidad para dinamizar economías regionales. Su desarrollo también refleja el potencial de la agroindustria como fuente de inversión y generación de ingresos en distintas zonas del país”, concluyó el especialista.
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